23/6/13

"Una asombrosa aventura de Jules", vol. I. Cómic

Émile Bravo, Jules, volumen 1, Editorial PONENT MON

Este primer volumen de las aventuras de Jules, de su más que amiga Janet y de su cobaya
Chisme recopila las tres siguientes historias: Futuro imperfecto, La réplica inesperada y
Casi enterrados.
La primera, Futuro imperfecto, es la primera aventura de Jules, y donde conoce a Janet.
En ella, unos científicos, al ver que dominan la velocidad de la luz, convencen a Jules y a
otra compañera (Janet) para que embarquen en una nave a la estrella más cercana al Sol, Alfa
Centauri. Pero lo que aparentaba ser una misión de ocho semanas parece ser un peligroso
viaje de ¡ocho años! Los pasajeros de la nave deberán luchar por la supervivencia, y hasta es
Jules quien acaba pilotando la nave.
En la segunda historia, La réplica inesperada, todo empieza cuando Janet propone a Jules
que vaya a su casa, que está en Inglaterra, para pasar allí las vacaciones, pero el primer día de
visita, cuando sale a pasear con el padre de Janet, con su hermana Janis y con ella, sucede
un imprevisto y su madre desaparece. Pero, por suerte, Jules supone quién puede ayudarles...
Así que la historia que empezaba con unas tranquilas vacaciones termina con un lío de clones,
una amistad humano-alienígena y, aunque no se suponga, termina en la playa.
En la última, Casi enterrados (mi preferida), un amigo de la infancia de Jules (Bastien, quien
ahora es mayor que Jules por la primera aventura) lo invita a él y a Janet para pasar las
vacaciones con un amigo suyo para hacer espeolología, pero, por un contratiempo de última
hora, Romeo (el hermano de Jules, que ahora es mayor que él por la primera historia) se
acopla al grupo, creando desesperación entre Janet, Jules, Bastien y Hubert (el amigo del cual
os he hablado). Pero la desesperación comienza de verdad cuando todos menos Hubert se
quedan encerrados en la Fosa Draco, donde tendrán que aprender a sobrevivir y a aguantar
las penurias de tan aislado lugar.

[O texto anteror é de Julia, dunha colaboradora de dez anos do noso blog, e fan-a-morte da saga de Jules. Temos na nosa biblioteca os dous volumes da edición integral de Jules á túa disposición desde este mes de xuño.]

   [PARA VER A ENTRADA DEDICADA AO VOLUME 2, PREME AQUÍ, por favor.]

19/6/13

Propostas de lectura para o verán

Deixamos aquí a guía que fixemos conxuntamente os colexios, ies e bibiotecas municipales de Cambre. Que as disfrutedes

17/6/13

Recortes

para ver e reflexionar. Está colgado en youtube. 


15/6/13

Bibliotecas públicas

Outro interesante artigo. Tedes aqui o enlace do periodico

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/14/actualidad/1365956814_777520.html

Mi padre contestaba a todas las preguntas: ‘Coge un libro”

Kerwin Pilgrim impulsó un plan para buscar empleo desde una bibioteca pública



Kerwin Pilgrim ha venido a España a hacer proselitismo, a ondear las banderas de revoluciones diminutas:
convencer de que las bibliotecas cambian vidas y que las vidas tienen que cambiar a las bibliotecas. Su entrega a la causa alcanza el almuerzo: con ademán amable desestima una aventura por la Spanish food que probablemente ambicionaría otro americano con alma de guiri y despacha el trámite pidiendo verduras hervidas y pescado. Lo importante es hablar.
Se explaya sobre su trabajo, se reprime sobre su vida. Quizás más vinculadas de lo que parece. La familia de Pilgrim, que nació en Guyana en 1977, se instaló en Estados Unidos cuando él tenía 11 años. Poco después murió su padre, alguien que tenía una respuesta para todo: “Coge un libro”. Kerwin siguió tan a rajatabla su petición que se ha convertido en bibliotecario. “He tenido la oportunidad de hacer mi carrera de una pasión. Cuando cambias a una persona, cambias a una familia. Y las bibliotecas pueden hacerlo. Es tu mente la que puede ayudar a cambiarte”.
La primera tarea inusual que Pilgrim alentó desde la Biblioteca Pública de Brooklyn, en Nueva York, tal vez está enraizada en su propia biografía de adolescente huérfano y sin demasiados recursos. Consistía en programar iniciativas para atraer a jóvenes durante el verano —un tiempo que puede ir de lo baldío a lo peligroso si alguien dispone de mucho ocio y pocas opciones— y acercarles a la biblioteca con el anzuelo de las nuevas tecnologías.
En los últimos años ha ido más allá y ha ampliado la oferta de su institución con un programa (PowerUp!) dirigido a facilitar el acceso al mercado laboral en el que, tras vencer alguna inicial reticencia, ha implicado a todo el personal de la biblioteca de Brooklyn. Más de 3.000 personas han participado en la iniciativa, que ha permitido crear 32 empresas. “Es más fácil ir a una biblioteca a buscar trabajo que a una oficina de empleo porque no está estigmatizado. Pero no somos una oficina de empleo ni somos consejeros laborales, somos proveedores de información y de recursos útiles para la búsqueda. Tener buena información es crucial para tomar decisiones sobre tu vida”, expone. La buena sintonía entre los servicios de empleo y la biblioteca es clara. Ellos le envían a desempleados y los bibliotecarios invitan a los orientadores a dar charlas. “No somos competidores”, subraya Pilgrim.
Habla con convicción, con la fe del creyente. “Las bibliotecas tienen que cambiar de modelo, ofrecer un servicio más personalizado, one to one”, afirma. Es de suponer que la misma pasión ha invertido en las conferencias que ha impartido ante bibliotecarios en Madrid y Barcelona. Cree que una biblioteca es algo más que un gigantesco almacén de conocimiento. Que contribuyen a hacer “más competitivo” el entorno y, sobre todo, que “ayudan a construir ciudadanos”. Pero no ve a los políticos muy conscientes de ello, cuando agujerean sus presupuestos. “Hasta que la gente protesta, entonces los devuelven y aparecen como héroes”, lamenta. Tal vez si Pilgrim tuviese eco entre los gestores públicos españoles, los presupuestos culturales serían otra cosa. “Es irónico”, sentencia, “recortar fondos ahora porque la gente utiliza las bibliotecas más que nunca”.

13/6/13

Daniel Cassany

Confesiones de un autor pirateado

Este fenómeno no es exclusivo de internet, pero lo cierto es que cada día es más difícil obtener un pago por publicar


Vayamos primero a los hechos. Desde hace dos o tres años es corriente encontrar copias piratas de algún libro de mi autoría en los repositorios digitales. En enero del 2012, había en Scribd cinco textos completos en varias versiones, que sumaban un total de 8.000 descargas. Estaba Enseñar lengua, de 576 páginas, escaneado página por página, con el sello en varios lugares de la biblioteca de la Universidad de Concepción, en Chile. Mi asombro inicial se convirtió poco a poco en cabreo, más tarde en un cierto orgullo y finalmente en un “lo mismo da” y “déjalo estar”.
Por supuesto, avisé a mis editoriales, que escribieron al administrador norteamericano del repositorio y a los pocos días se habían eliminado dichas copias. Pero meses después se habían subido otras. O sea, esto es como las verrugas, que las quemas pero salen de nuevo. Algunas de mis editoriales han contratado los servicios de una empresa —"carísima", dicen—, para limpiar la red, pero no parece que sea muy efectivo.
Resignado, he empezado a coleccionar “versiones piratas” de mis textos. Tengo una carpeta para cada libro. Las hay de todo tipo: completas y parciales, escaneadas de un original o tecleadas con procesador, con varios sellos de origen, en varios formatos (PDF, Word, foto). No salgo de mi asombro. Le pongo sarcasmo porque no quiero hacer sangre ni me interesa la paranoia.
Hay algo de compulsivo en descargar ilegalmente en la red, como adquirir productos que no necesitamos
Hace un par de semanas encontré en ISSUU una copia de En_línea: leer y escribir en la red, publicado en septiembre del año pasado. Es completa, pesa 95,5 Mg y fue escaneada de un original de la Biblioteca Pública Retiro, de Madrid. Había tenido 1.300 y pico descargas en dos meses y era uno de los libros “estrella” del repositorio. Me invadió una frustración que no había sentido en otras ocasiones, supongo que por el poco tiempo que había transcurrido entre la edición y el pirateo.
El tipo que había colgado esa copia tenía perfil con nombre, apellidos y foto; es un profesional de la educación y supongo que una persona respetable. Había colgado la copia como “regalo de Reyes” a finales de 2012 en una red profesional, auspiciada por el gobierno español, de la que yo también soy miembro… Alucinante. Lo denuncié al moderador de la red y escribí un post para todos sus miembros en el que explicaba lo sucedido, sin citar al autor del crimen, y pedía opiniones. Visitaron mi post —y supongo que lo leyeron— un centenar de personas, pero nadie respondió. Solo lo hizo a los pocos días el pirata, que reconoció públicamente su delito, pidió disculpas y borró los enlaces con la copia.
Pasemos ahora a las reflexiones. Primero, la piratería no es algo exclusivo de internet. Recuerdo mis viajes a América Latina en los noventa, cuando firmaba ejemplares de mis libros a los lectores y solía presentarse alguno con una fotocopia, sin sombra de vergüenza, que pretendía que se la dedicara [sic]. Sin duda la red facilita el proceso técnico de copiar, pero sobre todo globaliza sus usuarios a nivel planetario.
Segundo, sería ingenuo pensar que esos miles de personas que se han descargado copias pirata habrían comprado los libros si no los hubieran podido descargar. También lo es pensar que han leído y aprovechado todo lo descargado. Más bien hay algo compulsivo en lo de descargar ilegalmente de la red, igual que adquirimos productos que no necesitamos y que nunca consumiremos. Seguimos teniendo mucha hambre e internet alimenta ese afán desmedido.
Tercero, seguramente necesitamos más educación y conciencia, como sugiere el caso del pirata arrepentido. El problema no es solo quién escanea un texto y lo cuelga en la red, sino también quienes se lo bajan alegremente. Hay mucha hipocresía al callar y aceptar tácitamente el discurso legal oficial, mientras por la noche en casa y en silencio descargamos todo lo que podemos. Es aquello de nadie lo dice, pero todos lo hacen.
Cuarto, intento ser comprensivo. Acepto que se graben mis conferencias y que se vean en YouTube, cuelgo todas mis presentaciones en Slideshare, me gusta que las revistas científicas liberen sus papers a los pocos meses de su publicación. Me parece bien que se ofrezca un capítulo gratis de una novedad editorial, a modo de reclamo... Dedico tiempo a recopilar esos vínculos en mi web para que cualquiera los consulte. Espero que los que quieren leer y estudiar con mis textos, pero no pueden o no quieren pagar los libros, lo puedan hacer de otro modo, con documentos actuales, de calidad y legalmente.
La crisis editorial tiene raíces mucho más profundas y complejas. Es un cambio de ciclo
Pero me gustaría seguir escribiendo y publicando en papel y en digital, en editoriales con proyección y buena distribución en todo el mundo. No es tanto el dinero que gano —alguna editorial hace ya dos años que no puede pagar—, como la posibilidad de lanzar un producto más elaborado, maduro y atemporal, que llegue a otros lugares y a audiencias distintas. Pero cada día está más difícil, porque las editoriales se tambalean, cierran las librerías, el libro digital no despega y cada año se venden menos libros…
Quinto, estoy bastante convencido de que lo que escribo —que no son novelas ni libros mediáticos— tiene fecha de caducidad, como las enciclopedias o las guías telefónicas. Internet ha cambiado los procesos de producción, distribución y consumo de información. Si nos interesa un autor o un tema, lo googleamos y, con cierta pericia, llegamos a su blog, presentaciones, vídeos o artículos liberados. ¿Qué interés tiene leer un libro viejo, largo y lento, si la red almacena documentos audiovisuales más actuales y motivadores? Hoy en los congresos y encuentros científicos y profesionales se graba todo en vídeo, se cuelgan todas las presentaciones, se tuitea cada idea, etc. Todo va a parar a la red.
En resumen, lucho contra la piratería, pero soy escéptico respecto al futuro. La crisis editorial tiene raíces mucho más profundas y complejas. Es un cambio de ciclo. Como un anciano con achaques, consciente y socarrón, le pongo ironía e intensidad a lo que me queda de vida. Ojalá me equivoque y, si no es así, que me quiten lo bailado.
Daniel Cassany es lingüista e investigador de la Universitat Pompeu Fabra

11/6/13

Atapuera e os contos


Interesante artigo do pais que paga a pena ler. vos dixo o enlace por se queredes velo directamente no períodico
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/06/08/actualidad/1370715680_395251.html
John Berger, el sabio que deshizo los postizos que enmascaran el mundo del arte, visitó en una ocasión la cueva prehistórica de Chauvet (Francia), pintada hace 15.000 años, y concluyó: “Se diría que el arte nace como un potrillo, que sabe caminar directamente”. También las historias debieron surgir así, manando sin premeditación ni alevosía. En tiempos remotos, cuando bastaba desear una cosa para que se cumpliera —que dirían los hermanos Grimm—, alguien contó la primera historia. Como los cuentos no dejan evidencia científica sino huellas en el aire, nadie ha podido demostrar cuándo ni dónde ocurrió algo tan pequeño y tan grande, pero no resulta descabellado situarlo en una cueva como esa de Chauvet, Altamira o la misma Atapuerca, donde ayer seis narradores revivieron en una antigua gruta kárstica lo que pudo ser el origen de las historias.
En el momento preciso en que Manqina Madosini Latozi (Mqhekezweni, Sudáfrica, 1922) hizo resonar con pasos calculados una tobillera con capullos secos de gusanos de seda y abrió los brazos tanto como los ojos para reforzar su relato sobre la amistad imposible entre una tórtola y una tortuga, nadie entendió lo que decía en su lengua xhosa pero todos interiorizaron que en las cuevas germinaron los cuentos. Sin descartar a Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de Atapuerca, sentado entre el centenar de asistentes: “Los científicos contamos historias basadas en hechos reales y los contadores cuentan historias míticas que no nacen de los vestigios, pero las dos historias son verdad...”
Entre los participantes en la sesión de narraciones había una curiosa mezcla de seres de ciencia y seres de fantasía, arqueólogos y cuentacuentos, que parecieron entenderse a la perfección. Acaso el secreto estribe en una apreciación del bosquimano Kapilolo Mario Mahongo, que pertenece al consejo de notables ¡Xun de Sudáfrica: “Ningún pueblo de la Tierra puede sobrevivir sin sus fábulas. Contar tu historia te hace humano, porque tu humanidad surge de tu relato, de tu pasado. Ser humano es poseer una vida espiritual y física. No podemos dejar que estas dos realidades caminen en direcciones distintas”.
En su peculiar lengua, usada por apenas 5.000 personas, Kapilolo relató la historia infeliz de una amistad. Él fue uno de los cuatro narradores procedentes de Sudáfrica, donde comenzó el proyecto Historias de cueva en cueva, que ayer llegó a Atapuerca, esa confluencia de cuencas poblada desde hace 1.200.000 años y tan frecuentada que conserva restos de cinco especies distintas (Neanderthal, Heidelbergensis, Antecessor, Sapiens y una quinta desconocida). Antes, en África, había comenzado todo. La humanidad y acaso sus manías: la música, el arte, los cuentos. Madosini descubrió fascinada que en las cuevas de arte rupestre de las montañas del Cederberg (Sudáfrica), donde se celebró la primera sesión narrativa, figuraban un flautista y músico con un arco similar a su mhube. Considera que sus instrumentos —que ella misma fabrica para producir “madojazz”— son una herencia que se hunde en un pasado inabarcable.
“Para los humanos que habitaban en abrigos las historias eran esenciales para la supervivencia”, señala Blanca Calvo, la directora del proyecto Historias de cueva en cueva, que ha recibido financiación de la Unión Europea y que hoy expandirá la magia oral entre los 200 grabados paleolíticos de la Cueva de los Casares. En la iniciativa se han implicado tres ciudades europeas que han convertido la narración oral en una seña de identidad: el Centre des Arts du récit de Grenoble (Francia), la Biblioteca Civica de Cologno Monzese (Italia) y el Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara, que capitanea el proyecto. Sudáfrica participa como el país elegido por Bruselas para las actividades de su programa Cultura 2007-2013. Una elección providencial. Allí están las piedras con dibujos geométricos de Blombos (75.000 años de antigüedad). “Esto permite suponer que el pensamiento simbólico surgió en esa parte del mundo, y que los primeros humanos que salieron de África ya lo llevaban consigo”, expone Blanca Calvo.
Porque los relatos viajan desde el principio de los tiempos. Estrella Ortiz, que era maestra y actriz y que hace 30 años lo dejó todo para vivir de los cuentos, desgranó una fascinante historia que, llegada a un punto, disponía de tres finales posibles, recogidos en Extremadura, Irlanda y Senegal. Una señal de que las preocupaciones son universales y las respuestas, locales. Salvo los tabúes, que hermanan pueblos: la sudafricana Marlene Winberg y la italiana Lelia Serra contaron dos magnéticas historias de amor entre humanos y animales que dejan mal sabor de boca por sus sangrientos desenlaces (el cuento ¡Xun La esposa elefante y la leyenda sarda El muflón). Y que apuntan hacia el poder adoctrinador de los cuentos. Como Karizo y la abuela, la narración de Pedro Espi-Sanchis, un alicantino afincado en Sudáfrica hace 41 años, para transmitir la filosofía ubuntu: “Eres humano gracias al ejemplo y la ayuda de otros humanos”.

2/6/13

Contacontos con Celso

Para celebrar o día das Letras Galegas contamos co contacontos Celso Sanmartín que veu darnos unha sesión para os rapaces de 1º de bacharelato. Tedes abaixo unha foto asi como un pequeno video da sua actuación.


video

Roberto Vidal Bolaño

Este é o pdf que fixemos sobre a figura de Roberto Vidal Bolaño, par os máis pequenos